Franquicias peruanas de Bajo Impacto

Sépalo bien. Cuando una empresa decide convertirse en franquicia estará decidida a vender el uso de su marca y los derechos para replicar el concepto del negocio. Las franquicias son como el clon de una empresa. En el caso de las pequeñas y micro empresas se les llama franquicias de bajo impacto. Su impulsadora en el país es la Cámara Peruana de Franquicias, creada en el 2004, y que cuenta con solo 21 asociados. "Hemos tomado un camino muy lento. Pensamos que iba a ser más rápido pero al ser pocos no tenemos un presupuesto que nos alcance para la promoción, esto ha limitado mucho nuestra capacidad de operación", dice Julio Luque Tijero, vicepresidente de esta cámara.

Para que una empresa pueda asociarse a la cámara es requisito tener la intención de convertirse en franquicia --en el camino se verá la viabilidad del proyecto--, como también pueden asociarse aquellos que no tengan la idea de ser franquicias pero sí de ser sus proveedores. "Es necesario crear proyectos pequeños que procuren el autoempleo, pues pueden convertirse en franquicias y tener una expansión muy rápida", dice Luque.

El empresario asociado decidirá si quiere expandir su marca en el mercado local o en el extranjero. Pero lo ideal es que las empresas consoliden una imagen aquí, porque es difícil salir sin ser conocido localmente. Aunque esa no es una forma exclusiva de trabajar, en Venezuela, Churromanía fue un negocio familiar que comenzó en un pequeño local y después de 7 años tiene más de 70 locales y está en más de 12 países. El año pasado facturó por esta vía cerca de US$ 9 millones. "Ellos se lanzaron de forma muy audaz a ofertar su franquicia, sin haber consolidado la marca ni tener varios locales y tuvieron éxito", dice Luque.

Otro caso de franquicia de bajo impacto venezolana es Dr. Cartucho, una especie de carrito sanguchero que va por las calles llevando el equipo necesario para hacer limpieza y rellenado de tinta de cartuchos de impresora. Comenzó hace un año y ahora tiene más de 20 réplicas.

La Cámara Peruana de Franquicias ha firmado recientemente un convenio con Prómpex para promover y difundir esta actividad. Además, tendrá a su cargo otra labor: levantar estadísticas sobre cuántas franquicias hay en el Perú. Un próximo convenio se firmaría con la Municipalidad de Lima para que, por ejemplo, comerciantes del Cercado puedan ser capacitados para generar proyectos que se conviertan en futuras franquicias. "Con este convenio se podría cerrar todo el circulo de difusión, promoción y financiamiento a través de la Caja Metropolitana".

Pero todavía falta mucho para coger la velocidad de otros países. ¿Un ejemplo? No hay una legislación que norme las franquicias. "Sus contratos son atípicos, no están prohibidos y se hacen tomando algunos puntos de otros contratos contenidos en el Código Civil", dice Luque.

Se estima que en el Perú apenas el 15% de las franquicias son nacionales. Mientras en el resto de la región domina el color local. Para tener una idea del potencial de estos negocios diremos que las franquicias en Brasil mueven más de US$ 11.500 millones y en México US$ 4.500 millones

"Lo importante para la conversión es tener una imagen ganada, consolidar una marca, hacer los manuales operativos para poder ofertarla", dice Julio Luque, quien agrega que si muchas pequeñas empresas han logrado crecimiento en base a su esfuerzo y con su propio capital, vía franquicias no hace falta capital porque este lo pone la franquicia.

¿Cuáles son las ventajas? Sin duda el menor riesgo porque se dice que con una franquicia existe una tasa de fracaso más baja. Además se está comprando un paquete completo de soluciones y métodos de mercadeo comprobado.

¿Existen desventajas? Las pautas del contrato pueden restringir operaciones, además si la casa matriz pasa por problemas también la sucursal asumirá los problemas.

¿Qué tanto está dispuesto a apostar un empresario local?

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