El combustible alternativo

¿Por qué si el precio internacional del petróleo sube, el usuario peruano no se ve afectado? La respuesta está en un mecanismo creado hace unos años en el Ministerio de Energía y Minas (MEM), denominado Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles. El mecanismo, creado en forma temporal (pero que al final se convirtió en permanente), es bastante sencillo: el Gobierno compensa a las refinerías (Petro-Perú y Repsol) para que no trasladen los precios internacionales del crudo y de sus derivados al consumidor local. Si el precio del crudo baja, el Estado recupera la compensación y las refinerías devuelven lo recibido. Por su parte, el consumidor tiene un precio inalterable.

La idea pareció funcionar. Usualmente los precios del petróleo aumentaban entre enero y agosto, el fondo compensaba a las refinerías, y entre agosto y diciembre --tiempo en que tradicionalmente el precio bajaba por una menor demanda en Estados Unidos-- el Estado recuperaba lo que había desembolsado.

Sin embargo, el año pasado fue atípico. El precio del petróleo tuvo una escalada meteórica, pasó de US$48 por barril en enero a US$95 en diciembre. La reducción del precio del crudo entre agosto y diciembre nunca llegó y el Gobierno no solo no recuperó lo desembolsado a las refinerías a lo largo del año, sino que gastó más de lo esperado: S/.800 millones.
La última escalada del precio del petróleo registrada esta semana (que superó ligeramente los US$100) ha hecho que el Gobierno aporte S/.200 millones más al fondo, con lo cual totaliza S/.1.000 millones otorgados a las refinerías para evitar que alcen sus precios. Dinero que posiblemente el Estado no llegue a recuperar.

Richard Amiel, especialista en hidrocarburos, señala que la expectativa es que el precio continúe subiendo (se cree que llegará a US$150 por barril), y si sucede el Estado seguirá subsidiando a las refinerías, sin posibilidad de recuperar ese dinero. Un vocero del MEM informó que si bien hay un fuerte interés político de mantener el precio estable de los combustibles, la avalancha de alzas del crudo haría que el Gobierno no pueda continuar aportando al fondo al ritmo que lo hace (S/.50 millones a la semana), razón por la cual de todas formas se trasladaría parte del alza al consumidor.
César Gutiérrez, presidente de Petro-Perú, señala que en la medida en que el Estado obtiene también más dinero por impuestos podría continuar aportando al fondo. "Otra cosa sería si se pone en riesgo la caja fiscal", indica.

COMBUSTIBLE ALTERNATIVO
¿Qué pasará si el precio del petróleo continúa subiendo y el Gobierno no tiene recursos para el fondo? El titular del MEM, Juan Valdivia, asegura que la alternativa más inmediata es ir hacia un cambio acelerado de la matriz energética. Ahí apuntan todos los esfuerzos.

¿Por qué podría ser más atractiva la idea de usar gas en vez de diésel o gasolinas? Según Gutiérrez, por dos cuestiones sencillas: el precio del gas es 40% menor frente a las gasolinas. Asimismo, el gas natural tiene una fijación de precios anual (con variaciones que no sobrepasan el 3%) y no como el caso de los derivados del petróleo, que se modifica cada vez que Medio Oriente 'estornuda'.

De acuerdo con las expectativas del MEM, un tercio de la matriz energética nacional (35% desde el 13% actual) deberá corresponder al gas natural; un tercio a los derivados del petróleo y el tercer tercio a la hidroenergía, objetivo que se espera alcanzar hasta el 2011, o antes. Actualmente la necesidad de energía del país depende en un 53% del petróleo.
Todo parece indicar que la meta es alcanzable. Desde el ingreso de Camisea, en el 2004, se redujo de 70% a 53% la dependencia del petróleo. La idea es que este porcentaje se sitúe en 35%, dice el viceministro de Energía, Pedro Gamio. Por su parte, Gutiérrez señala que siempre habrá una dependencia del petróleo, si se considera que el transporte pesado solo utiliza diésel y no encuentra aún un sustituto en el gas natural.

El bono de chatarreo (por el cual se dará hasta US$3.000 a los dueños de vehículos a diésel que quieran comprar autos convertidos a gas natural) es un buen inicio, indica el ex director de Hidrocarburos Aurelio Ochoa. Este año se espera tener 75.000 vehículos a gas y la meta es llegar a 60 estaciones de gas natural vehicular en operaciones (hoy existen 22). Sin embargo, pese a los esfuerzos, estas cifras son limitadas. Ochoa afirma que se requerirá mayor energía para acelerar el cambio de la matriz, si el Gobierno no quiere seguir subsidiando con S/.1.000 millones a las refinerías.

EN PUNTOS
Actualmente existen 21.000 vehículos convertidos a gas natural que ya circulan en Lima, más de 15.000 de estos han sido financiados por créditos de Cofide.
Por el bono del chatarreo se otorgaría entre US$1.000 y US$3.000 a los propietarios de vehículos a diésel que quieran comprar un vehículo nuevo que utilice gas natural.
Se espera transportar gas natural a provincias en camiones, bajo el sistema de gas natural comprimido o GNL (gas natural licuado). La primera ciudad en ser abastecida sería Arequipa.

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