Los Planes para San Lorenzo

En cumplimiento de la Resolución Suprema 057, del 3 de junio, que le encargó tomar cartas en el asunto, Proinversión, la agencia de promoción de inversiones del Estado, está evaluando y haciendo conocer un muy interesante proyecto, que busca darle un uso urbano a la isla San Lorenzo.


Se trata de un proyecto inmobiliario, turístico y comercial, que demandaría una inversión de unos US$ 1,000 millones. Este implica la venta de 350 de las 1,485 hectáreas que en total tiene la isla. Esa área comprendería 7 kilómetros de playas, en el lado que mira hacia el Callao. La idea es crear una zona costera tan atractiva como la de los mejores balnearios de nuestro litoral, que tendrían allí una réplica insular. En realidad, ya se había pensado en algo así desde hace varios años, pero ahora, a la luz de la época de bonanza que vive el Perú en materia de inversiones, se busca concretar los planes.

Según Proinversión, el adjudicatario del proyecto tendría plena libertad para el desarrollo de la referida área, en la cual podría construir modernos centros comerciales, un hotel de cinco estrellas, elegantes edificios de viviendas, muelles para embarcaciones pequeñas y medianas, y hasta una cancha de golf colindante con el mar (en la parte sureste). Además, para exhibir el patrimonio histórico de la isla, se podría construir un museo de sitio.


Sin duda, el proyecto en mención tiene la influencia de lo ocurrido en Asia. A la luz del enorme éxito inmobiliario y comercial del balneario sureño, que transformó una bella aunque desolada playa en una interesantísima zona de relax para personas de alto poder adquisitivo (pero a la cual también acceden miles de peruanos que no lo son), ahora se intenta algo parecido en San Lorenzo. Y la isla tiene una doble ventaja: no sólo es un lugar mucho más cercano, sino también mucho más exótico.

Pero nada de eso sería posible sin una adecuada interconexión con tierra. Para ello se ha pensado en una obra monumental: un puente que uniría ambas costas.

El Puente
Según los primeros bosquejos, el puente tendría una longitud de 7.5 kilómetros, lo que lo convertiría, de lejos, en el más largo del país, pues sería 10 veces más extenso que el Billinghurst. Esta enorme infraestructura, que requeriría una inversión estimada de US$ 185 millones, partiría de la zona sur del Callao, cercana al límite con el distrito de La Perla, y, tras un recorrido ligeramente curvilíneo por la zona de baja marea, llegaría al área central del nuevo balneario isleño.

Si bien actualmente la mencionada zona chalaca deja mucho que desear en materia de seguridad, en el mediano plazo podría mejorar sustantivamente, pues está prevista la prolongación de la Costa Verde, que haría mucho más abierto el lugar y además mucho más fluida la eventual conexión de la isla con el centro y sur de Lima.


Hay planes de sacar a licitación el puente a fin de año. Sin embargo, dicho plazo parece algo corto, pues, por la complejidad e implicancias del proyecto, que aún debe absolver muchas dudas, no parece factible que pueda caminar tan rápido.

Opiniones Encontradas
Tal como en toda propuesta audaz y novedosa, no faltan quienes la reciben con reservas. Algunos objetan que se privilegie un proyecto inmobiliario y se deje de lado el ya famoso megapuerto. Lamentablemente, por ahora este no tiene ninguna posibilidad de desarrollarse, dado su astronómico costo, y porque no existe ni existirá (en varias décadas) el movimiento portuario que lo justifique. Además, como bien señaló el presidente de la Autoridad Portuaria Nacional, ambos proyectos no se contraponen, y, como muestra de ello, se está planteando la reserva del área norte, por si fuera necesario, en unas tres décadas, construir el faraónico terminal.
También hay objeciones de tipo ecológico, acerca de que se podría alterar el ecosistema y afectar la fauna de la isla. Cabe decir que el proyecto prevé reservar, como intangible, una zona de casi 1,000 hectáreas, que constituye el habitat de las especies de la isla.
Asimismo, hay objeciones por no haberse consultado con los interlocutores válidos en este caso, como el Ministerio de Defensa (que tiene una base naval en la isla), las autoridades políticas de la zona, las entidades ecologistas y la población del Callao.
Por último, se cuestiona el hecho de que se venda a terceros, para generar un beneficio privado, un bien de dominio público como es la isla.


El proyecto luce muy interesante, sin duda, pues permitiría incorporar a la dinámica turística, comercial e inmobiliaria un espacio natural hasta hoy desaprovechado. Pero antes de comenzar a ejecutársele debería responderse adecuadamente las observaciones planteadas, y todas las otras que pudieran venir, para que no surjan lamentables problemas posteriores.

De procederse con corrección, se podría ir generando un creciente consenso en la opinión pública, especialmente chalaca, acerca de la importancia del proyecto para la promoción y el desarrollo turístico, que tendría en San Lorenzo un nuevo ícono y un poderoso imán.

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