En 1949 Bill Bernbach y dos compañeros de trabajo fundaron la agencia DDB. Introdujeron --hace casi seis décadas-- una manera distinta de hacer márketing basada en la naturaleza humana, respeto al consumidor y el poder de la creatividad. Bernbach dijo: "Dejemos de hablarle al consumidor y empecemos a conversar con él para moverlo y que actúe". Y este "poder de la creatividad" es lo que mueve al mundo hoy. Y hoy más que nunca a nuestro país. ¿Pero estamos realmente incentivando a nuestros equipos, a nuestro talento, a ejercitar este músculo creativo?
En el mundo, DDB promueve cuatro libertades. 1) Libertad a tener miedo. 2) Libertad al caos. 3) Libertad de ser. 4) Libertad a fallar. Y esta última es la que más me sorprendió: ¿Fallar está OK? La naturaleza de todo creativo, de cualquier área (márketing, finanzas, legal, empresarial, y hasta política), es aventurarse a lo desconocido. Pero como este territorio de innovación no es conocido y debe evaluarse de otra manera, tiene que motivarse con otras reglas. No deben ser rígidas y castrantes. Deben ser reglas que den una dirección pero que no intimiden, y donde los descubrimientos valgan más que los resultados inmediatos.
Tomás Alva Edi-son descubrió la bombilla de luz en el intento 1.000. Cuando alguien le recuerda que había cosechado casi mil intentos fallidos antes de dar con el filamento de tungsteno, él contestaba: "No fracasé, solo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla". Una de las leyendas del béisbol fue Babe Ruth. Batió todos los récords posibles de jonrones, y tiene acumulados más de 700 en su carrera. Pero lo que no muchos saben es que también tenía el récord de más 'strike outs' o fallas al ir a batear.
Si estos dos talentos que pasaron a la historia, cada uno dentro de su disciplina, le hubieran tenido miedo a fallar, no hubieran logrado lo que lograron. No hubieran destacado del resto. Hoy más que nunca, en nuestro país, debemos innovar. Y perderle el miedo a fallar. Y dejar que el sueño de romper paradigmas haga que los peruanos sorprendamos aun más al mundo. Libertad para crear. Libertad para innovar. Libertad para explorar. Libertad para fallar.
En el mundo, DDB promueve cuatro libertades. 1) Libertad a tener miedo. 2) Libertad al caos. 3) Libertad de ser. 4) Libertad a fallar. Y esta última es la que más me sorprendió: ¿Fallar está OK? La naturaleza de todo creativo, de cualquier área (márketing, finanzas, legal, empresarial, y hasta política), es aventurarse a lo desconocido. Pero como este territorio de innovación no es conocido y debe evaluarse de otra manera, tiene que motivarse con otras reglas. No deben ser rígidas y castrantes. Deben ser reglas que den una dirección pero que no intimiden, y donde los descubrimientos valgan más que los resultados inmediatos.
Tomás Alva Edi-son descubrió la bombilla de luz en el intento 1.000. Cuando alguien le recuerda que había cosechado casi mil intentos fallidos antes de dar con el filamento de tungsteno, él contestaba: "No fracasé, solo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla". Una de las leyendas del béisbol fue Babe Ruth. Batió todos los récords posibles de jonrones, y tiene acumulados más de 700 en su carrera. Pero lo que no muchos saben es que también tenía el récord de más 'strike outs' o fallas al ir a batear.
Si estos dos talentos que pasaron a la historia, cada uno dentro de su disciplina, le hubieran tenido miedo a fallar, no hubieran logrado lo que lograron. No hubieran destacado del resto. Hoy más que nunca, en nuestro país, debemos innovar. Y perderle el miedo a fallar. Y dejar que el sueño de romper paradigmas haga que los peruanos sorprendamos aun más al mundo. Libertad para crear. Libertad para innovar. Libertad para explorar. Libertad para fallar.
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