"La vida del microempresario consiste en solucionar problemas a cada instante". Esto lo dice Ulises Cereceda, presidente de la Federación Nacional de Parques Industriales del Perú (Fenapip), mientras busca en La Victoria, un taller que arregle los frenos de su automóvil. Es un carro viejo, dice, pero le ha servido para recorrer todo Lima partiendo desde su casa en Ventanilla. De este modo se pasó más de dos años tocando las puertas de los dirigentes de los parques industriales de Lima. Por fin, en agosto del año pasado logró unirlos para formar un gremio mayor.
Cereceda define a un parque industrial como el territorio donde un conjunto de empresas, aunque existan las mínimas condiciones, logra una producción sostenida. Bajo esa mirada el Fenapip se ha constituido con la idea de unir a las pymes que pertenecen a estos parques y enfrentar problemas que involucran a todos, como el acceso a créditos con menor interés y la falta de títulos de propiedad de muchos terrenos. Propuestas antes que reclamos, dicen sus dirigentes.
Hace unas semanas la ex ministra de Trabajo, Susana Pinilla, decía en una entrevista para este suplemento que las pequeñas empresas de los parques industriales eran las que estaban mejor preparadas o contaban ya con un gran potencial para insertarse al mercado internacional y aprovechar tratados internacionales como el TLC con Estados Unidos. Sin embargo, la realidad parece no ser la misma para todas. "Si alguien menciona TLC, yo tengo miedo", dice Gilberto Villacriz Fernández, gerente de Cimmsa, empresa del parque industrial El Asesor, en Ate, que fabrica sobre todo máquinas de refrigeración. Villacriz sabe que su promedio de costo por cada máquina fabricada es 348 dólares, y que así no podría competir con un líder mundial en el rubro que gasta mucho menos. Para afianzarse en el mercado nacional ha ampliado su línea de producción a 124 productos diferentes, aunque esto le ha generado problemas: "No nos especializamos jamás, pero vamos a sobrevivir", sostiene. Para Juan Mendoza, dueño de Fundiciones Artísticas JM, una empresa que fabrica juegos metálicos para parques, una economía solo llega a ser sostenible si desarrolla su industria. Su aporte ha sido formar mucha gente en su taller por más de 20 años.
"Ya nos soltaron al tigre, hay que enfrentarlo", dice al referirse al TLC David Dionisio, presidente del parque industrial Infantas, en Los Olivos, el cual concentra la mayor cantidad de empresas que producen transformadores eléctricos en el Perú. Dionisio dice que Infantas destaca frente a otros parques porque la mayoría de los dueños de empresa son profesionales que han pasado por la universidad. Y no solo eso.
Amador Rivera Egas dice que hace cuatro años la necesidad de Technical Mold de contar con una máquina programable para desarrollar moldes y matrices para envases plásticos los convenció de que era el mejor momento para invertir. Hoy como esta máquina hay pocas en Infantas, y quienes la tienen saben que nunca les faltará trabajo. Ni prestigio.
CADENA DE VALOR
¿Existen beneficios por pertenecer a un parque industrial? A primera vista ninguno. Pues la mayoría de empresarios siempre ha sido muy celoso de su trabajo: la competencia es ante todo un enemigo, pensaban. Sin embargo bajo la Fenapip, los ánimos han cambiado. Para Miguel Araujo Meza, gerente de Galvánica El Dorado, la federación podría ayudarlo a integrar misiones oficiales con las que podría visitar fábricas en el extranjero. Sabe que para su negocio es vital conocer lo que se hace en el primer mundo. "Me gustaría ver los procesos de una empresa similar a la mía en Italia, pero si voy por mi cuenta, como un turista más, nunca me abrirán las puertas. En cambio la federación tiene representación nacional y eso puede ayudarnos", dice Araujo, quien confía en que se avecinan cambios.
Pero si en el parque industrial de Infantas uno puede encontrar tecnología, en el parque industrial de Pachacútec, en Ventanilla, la realidad golpea como un martillo en los dedos. Sobre los arenales han crecido varios talleres de fabricación de muebles de madera, pero con muchas dificultades, como la falta de energía eléctrica. Sorpréndase: más de cincuenta talleres trabajan con solo un medidor de luz. Para poder compartirlo y aprovechar al máximo la poca energía algunos talleres comienzan a funcionar desde las 4 de la mañana. Guillermo Morales fabrica sillas de escritorio y solo puede soldar con una máquina. La otra está parada por falta de energía. "Para prender una máquina tengo que apagar la otra", dice sonriendo. ¿En estas condiciones se puede producir? "Con todo en contra la gente hace empresa", dice Ulises Cereceda.
¿Qué se ha conseguido al formar la federación? Empresas que eran vecinas y que ni se conocían pueden sentir que tienen aliados en su mismo espacio geográfico. Hoy se sientan a discutir. Cereceda dice que la meta es conseguir internamente entre los parques "un pequeño tratado de libre comercio". Es decir, la idea es conseguir colaboración para que las deficiencias de un parque industrial pueden ser cubiertas por las ventajas de otro parque. "En Ventanilla falta tecnología, pero nos sobra mano de obra, quien la necesite la tiene".
No hay duda de que Ulises Cereceda es un hombre optimista. Quizá porque la ministra Pinilla le prometió a la Fenapip, un asiento en el Consejo Nacional del Trabajo. Quizá porque por primera vez líderes de la pequeña industria sienten que oirán su voz. Quizá porque al bajar los arenales de Pachacútec siente que los frenos de su viejo auto están funcionando otra vez. Quizá este solo es el comienzo de la odisea de Ulises.
EL DATO
-El Asesor es un parque industrial de Ate que nació en 1989. Recién en 1996 tuvo energía eléctrica. Hoy alberga a más de 80 empresas, en especial de metalmecánica y carpintería.
-Ninguna de las empresas del parque industrial de Ancón cuenta con títulos de propiedad. Incluido Vistony, el mayor fabricante peruano de aceites para auto, que tiene aquí una enorme fábrica.
Cereceda define a un parque industrial como el territorio donde un conjunto de empresas, aunque existan las mínimas condiciones, logra una producción sostenida. Bajo esa mirada el Fenapip se ha constituido con la idea de unir a las pymes que pertenecen a estos parques y enfrentar problemas que involucran a todos, como el acceso a créditos con menor interés y la falta de títulos de propiedad de muchos terrenos. Propuestas antes que reclamos, dicen sus dirigentes.
Hace unas semanas la ex ministra de Trabajo, Susana Pinilla, decía en una entrevista para este suplemento que las pequeñas empresas de los parques industriales eran las que estaban mejor preparadas o contaban ya con un gran potencial para insertarse al mercado internacional y aprovechar tratados internacionales como el TLC con Estados Unidos. Sin embargo, la realidad parece no ser la misma para todas. "Si alguien menciona TLC, yo tengo miedo", dice Gilberto Villacriz Fernández, gerente de Cimmsa, empresa del parque industrial El Asesor, en Ate, que fabrica sobre todo máquinas de refrigeración. Villacriz sabe que su promedio de costo por cada máquina fabricada es 348 dólares, y que así no podría competir con un líder mundial en el rubro que gasta mucho menos. Para afianzarse en el mercado nacional ha ampliado su línea de producción a 124 productos diferentes, aunque esto le ha generado problemas: "No nos especializamos jamás, pero vamos a sobrevivir", sostiene. Para Juan Mendoza, dueño de Fundiciones Artísticas JM, una empresa que fabrica juegos metálicos para parques, una economía solo llega a ser sostenible si desarrolla su industria. Su aporte ha sido formar mucha gente en su taller por más de 20 años.
"Ya nos soltaron al tigre, hay que enfrentarlo", dice al referirse al TLC David Dionisio, presidente del parque industrial Infantas, en Los Olivos, el cual concentra la mayor cantidad de empresas que producen transformadores eléctricos en el Perú. Dionisio dice que Infantas destaca frente a otros parques porque la mayoría de los dueños de empresa son profesionales que han pasado por la universidad. Y no solo eso.
Amador Rivera Egas dice que hace cuatro años la necesidad de Technical Mold de contar con una máquina programable para desarrollar moldes y matrices para envases plásticos los convenció de que era el mejor momento para invertir. Hoy como esta máquina hay pocas en Infantas, y quienes la tienen saben que nunca les faltará trabajo. Ni prestigio.
CADENA DE VALOR
¿Existen beneficios por pertenecer a un parque industrial? A primera vista ninguno. Pues la mayoría de empresarios siempre ha sido muy celoso de su trabajo: la competencia es ante todo un enemigo, pensaban. Sin embargo bajo la Fenapip, los ánimos han cambiado. Para Miguel Araujo Meza, gerente de Galvánica El Dorado, la federación podría ayudarlo a integrar misiones oficiales con las que podría visitar fábricas en el extranjero. Sabe que para su negocio es vital conocer lo que se hace en el primer mundo. "Me gustaría ver los procesos de una empresa similar a la mía en Italia, pero si voy por mi cuenta, como un turista más, nunca me abrirán las puertas. En cambio la federación tiene representación nacional y eso puede ayudarnos", dice Araujo, quien confía en que se avecinan cambios.
Pero si en el parque industrial de Infantas uno puede encontrar tecnología, en el parque industrial de Pachacútec, en Ventanilla, la realidad golpea como un martillo en los dedos. Sobre los arenales han crecido varios talleres de fabricación de muebles de madera, pero con muchas dificultades, como la falta de energía eléctrica. Sorpréndase: más de cincuenta talleres trabajan con solo un medidor de luz. Para poder compartirlo y aprovechar al máximo la poca energía algunos talleres comienzan a funcionar desde las 4 de la mañana. Guillermo Morales fabrica sillas de escritorio y solo puede soldar con una máquina. La otra está parada por falta de energía. "Para prender una máquina tengo que apagar la otra", dice sonriendo. ¿En estas condiciones se puede producir? "Con todo en contra la gente hace empresa", dice Ulises Cereceda.
¿Qué se ha conseguido al formar la federación? Empresas que eran vecinas y que ni se conocían pueden sentir que tienen aliados en su mismo espacio geográfico. Hoy se sientan a discutir. Cereceda dice que la meta es conseguir internamente entre los parques "un pequeño tratado de libre comercio". Es decir, la idea es conseguir colaboración para que las deficiencias de un parque industrial pueden ser cubiertas por las ventajas de otro parque. "En Ventanilla falta tecnología, pero nos sobra mano de obra, quien la necesite la tiene".
No hay duda de que Ulises Cereceda es un hombre optimista. Quizá porque la ministra Pinilla le prometió a la Fenapip, un asiento en el Consejo Nacional del Trabajo. Quizá porque por primera vez líderes de la pequeña industria sienten que oirán su voz. Quizá porque al bajar los arenales de Pachacútec siente que los frenos de su viejo auto están funcionando otra vez. Quizá este solo es el comienzo de la odisea de Ulises.
EL DATO
-El Asesor es un parque industrial de Ate que nació en 1989. Recién en 1996 tuvo energía eléctrica. Hoy alberga a más de 80 empresas, en especial de metalmecánica y carpintería.
-Ninguna de las empresas del parque industrial de Ancón cuenta con títulos de propiedad. Incluido Vistony, el mayor fabricante peruano de aceites para auto, que tiene aquí una enorme fábrica.
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